El error habitual es empezar por el primer paso equivocado, que es leer el temario entero desde el principio.
Paso 1: recortar antes de estudiar
El temario del examen no es el temario de la asignatura. Coge los exámenes de otros años, los ejercicios de clase y las partes en las que el profesor se detuvo más, y marca con eso lo que realmente entra. El resto se queda fuera, y conviene dejarlo fuera por escrito para que no vuelva por la noche. Quien se salta este paso reparte el mismo tiempo entre lo que cae y lo que no.
Paso 2: convertirlo en preguntas, no en resúmenes
Un resumen se relee; una pregunta te interroga. De cada apartado saca preguntas de respuesta corta, agrupadas por subtema. Escribirlas ya es media vuelta, porque formular la pregunta obliga a decidir qué es lo importante. Si no quieres escribirlas, WeSolve+ las escribe por ti en diez o veinte segundos: lee tu PDF, tus apuntes o la foto de una página manuscrita y saca de ahí las preguntas, con la explicación debajo de cada respuesta.
Paso 3: la primera vuelta, con el tema cerrado
Responde de memoria antes de comprobar. Va a salir peor de lo que esperas, y eso es información, no un mal día. Lo que sí sale ya no necesita más tiempo; lo que no sale es donde está todo el trabajo restante. Este paso es incómodo y por eso se evita, pero es exactamente el que separa estudiar de haber leído.
Paso 4: la lista de fallos es el temario real
Cada pregunta fallada va a una lista aparte. Esa lista suele ser un tercio de lo que preparaste y es, por primera vez, una cantidad que cabe en el tiempo que queda. A partir de aquí las vueltas se hacen sobre la lista, no sobre el temario completo, y el temario completo solo se repasa una vez más en rápido al final.
Paso 5: repartir las vueltas
Hoy, pasado mañana y dentro de una semana rinde más que tres vueltas seguidas, a igualdad de horas. La razón está en la curva del olvido: el olvido cae rápido y luego se aplana, así que conviene volver justo antes de la caída. Un mazo con repaso espaciado hace ese cálculo ficha a ficha y devuelve antes las que fallas.
Paso 6: un simulacro con tiempo
Un examen de otro año, cronometrado, sin apuntes y de una sentada. Dice dos cosas que ninguna vuelta dice: si te da tiempo y si entiendes cómo están formuladas las preguntas. Hazlo unos días antes, no la víspera, porque su utilidad está en lo que descubres a tiempo de arreglar. Después repasa solo lo que falló en el simulacro.
Si solo quedan tres días
Los seis pasos siguen, comprimidos: día 1 recortar y escribir preguntas, día 2 primera vuelta y lista de fallos, día 3 dos vueltas cortas sobre la lista y una rápida sobre el resto. En tres días caben dos intervalos, que es el mínimo para que el reparto haga algo. Material nuevo el tercer día no entra, aunque aparezca un hueco: lo aprendido dos horas antes no aguanta.
By Mert Erarslan (Exam prep and subject routes)
Fuentes usadas en esta página
¿Por dónde empiezo si quedan tres semanas?
Por recortar y escribir preguntas, no por leer. Con las preguntas ya hechas, las dos semanas siguientes son para las vueltas espaciadas y la lista de fallos.
¿Cuántas horas al día?
Reparte más de lo que alargas. Tres sesiones de cuarenta minutos en tres días aguantan más que dos horas seguidas.
¿Sirve estudiar la noche antes?
Solo la lista de fallos, y poco. Una noche en blanco quita el día del examen más de lo que aporta la víspera.
¿Y si el examen es tipo test?
Cambia el simulacro, no el método: haz tests de otros años con tiempo y repasa solo las falladas. Las preguntas con explicación debajo sirven precisamente para eso.
¿De dónde salen las preguntas?
De tu propio temario: un PDF, tus apuntes o la foto de una página se convierten en preguntas con explicación, así que practicas lo que entra y no un banco genérico.
Última actualización: 2026-09-15 · Escrito con ayuda de IA y revisado antes de publicar.
